Acabo de ver la cinta Cool It dentro de la gira de documentales Ambulante (había escrito una entrada sobre ello aquí). La verdad es que superó mis espectativas; hizo que aclarara varias ideas y confirmó otras que yo tenía. La propuesta de Lobmorg sobre el problema ambiental y sus soluciones es la más clara, estructurada y coherente que he visto. Sobre todo, me gustó ver como aplicó principios de la economía (como la eficiencia y el análisis costo/beneficio) para evaluar las propuestas que ha habido en torno a este tema.
En principio, Lomborg (al contrario de lo que muchos piensan) no niega ni minimiza el cambio climatico y el calentamiento global. Por el contrario, trata de encontrar la información más verídica y coherente sobre este fenómeno. Separa a la propaganda, la moda y el emocionalismo que ha distorsionado el análisis en torno al calentamiento global de los datos científicos. Lomborg expone que muchos de los datos presentados en Una verdad incomoda fueron datos alterados o mal presentados. Por ejemplo, el huracán Katrina tuvo un efecto tan devastador en Nuva Orleans no porque el calentamiento global esté haciendo huracanes cada vez más fuertes, sino porque Nueva Orleans tenía fallas de ingeniería y de protección civil graves.
Las soluciones que se promueven como la panacea de la salvación ambiental (que han surgido por el miedo y las modas, más que por el análisis) tienen un efecto pequeñísimo y de alto costo, nos dice Lomborg. Por ejemplo, expone que si todos los carros del mundo se cambiaran por carros híbridos, sólo se lograría disminuir el .5% de lo que se necesita disminuir para hacerle frente al cambio climático. Las soluciones que han propuesto los gobiernos tampoco está siendo una solución eficiente; si todos los países del mundo implementaran el protocolo de kyoto, al final del siglo sólo se reduciría la temperatura en medio grado farenheit y estaríamos salvando a sólo un oso polar al año.
¿Se trata, entonces, de dale vuelo a la hilacha porque no hay nada que podamos hacer?. No, todo lo contraría, hay mucho que se puede hacer y debe hacerse. El problema ha sido como la sociedad y los gobiernos han tratado de combatir el calentamiento global. La clave está en el desarrollo de fuentes de énergía sustentables que sean económicamente cometitivas ante el carbón. Aunque los países desarrollados gasten una fortuna en fuentes de energía ecológicas, los países en desarrollo tienen otras prioridades; no pueden destinar tantos recursos en tener fuentes de energía sustentables (de ahí la importancia de que estas fuentes bajan de costo). Y esque es muy cierto, en paises como China e India la gente tiene como prioridad sacar a sus familias adelante, tener la posibilidad de ir a la escuela. En África la gente lucha por tener servicios médicos y hogares desentes, en tener fuentes de energía sin importar que éstas sean altamente contaminantes. Y esque siempre la gente va a ser primero.
Es por ello que la manera más inteligente de combatir el calentamiento global y protejer el medio ambiente está en invertirle a la investigación científica y el desarrollo tecnologico para lograr que la humanidad pueda tener todos los beneficios de la modernidad sin el deterioro ambiental que lo ha acompañado. La respuesta no está en soluciones románticas (el romanticismo es creer que los tiempos pasados fueron mejores que este); no se trata de encontrar la solución en el pasado, lavando en el rio y montando a caballo. La solución está en el futuro. Y en que ese futuro pueda ser accesible a todos. Lomborg presenta un presupuesto de 250 mil millones de dólares (lo que EU destinaría para cumplir con el protocolo de kyoto) que se distribuye en investigación científicia, salud y educación. Y es que si no se resuelven los problemas básicos de salud y educación en los paises en desarrollo, es muy improbable que se sumen a la lucha contra el cambio climático.
¿Que queda entonces por hacer para nosotros, simples mortales que no podemos manipular los presupuestos del Estado? Hay mucho por hacer. Gracias a dios (y a Twitter) la tecnología nos ha dado herramientas muy poderosas para que la gente gestione el cambio. Si no me creen vean lo que está pasando en medio oriente. La gente tiene que abandonar las supuestas soluciones son ineficientes para solucionar el problema y centrar su atención en exigirle a los gobiernos que inviertan en las soluciones que si lo son. En ves de andar haciendo marchas y rasgarse las vestiduras para que pongan ciclovías (están muy bonitas la bicicletas, yo no digo que no, y quien quiera andar en ellas tiene todo el derecho de hacerlo, pero no se está haciendo ningún beneficio al medio ambiente con ello) se debería exigir que aumente el presupuesto en investigación y desarrollo tecnológico en materia de fuentes de energía. En México, el presupuesto para este rubro es casi nulo y nadie dice nada al respecto.
La cosa es, entonces, ser más racionales y no dejarse llevar por discursos fáciles y digeribles. Ni por soluciones que parecen ser soluciones pero no lo son.
Les recomiendo ampliamente la película, desde su página hay varias maneras de conseguirla (incluso por itunes).



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